Modelo Phygital en las sucursales bancarias: ¿es el fin de la atención presencial? Comments Off on Modelo Phygital en las sucursales bancarias: ¿es el fin de la atención presencial? 298

Agência bancária Itaú Uniclass como exemplo de transformação do atendimento físico

Cuando los bancos digitales irrumpieron con fuerza en el mercado, muchos creyeron que eso significaría el fin de las sucursales bancarias. Sin embargo, estas siguen en pie y, contrario a lo que se pensaba, aprendieron a adaptarse al nuevo escenario. 

Incluso con el crecimiento de las apps bancarias, la demanda de atención presencial en momentos decisivos persiste y no deja de crecer. Lamentablemente, en casos delicados como intentos de fraude o en la toma de decisiones, como el financiamiento de una casa, la atención presencial en las sucursales bancarias resulta imprescindible. 

Casos como estos nos muestran que la atención presencial está lejos de desaparecer, pero está adquiriendo un nuevo significado. El futuro es la unión de los dos mundos: es lo Phygital. En este artículo, entenderás qué es el modelo Phygital, por qué las sucursales bancarias todavía importan y cómo el sector bancario está equilibrando tecnología y empatía humana.

¡Buena lectura! 

El mito del fin de las sucursales bancarias físicas

Antes de analizar si la atención presencial realmente tiene los días contados, es necesario aclarar un término que se volvió clave en el retail y en el sector financiero: lo Phygital. La palabra nace de la fusión entre Physical (físico) y Digital (digital). 

En este contexto, no se trata de elegir entre una app o una sucursal, sino de crear un recorrido en el que ambos entornos se complementen sin fricciones, permitiendo que el cliente inicie una operación en el celular y la concluya de forma presencial, o viceversa, de manera totalmente natural.

La llegada de las fintechs y la consolidación de la banca móvil provocaron una verdadera revolución en la forma en que nos relacionamos con el dinero. El celular se convirtió en la principal “sucursal” en el bolsillo de los consumidores.

La fricción de tener que desplazarse, sacar un turno y hacer fila solo para consultar un estado de cuenta, pagar la factura de la luz o hacer una transferencia se eliminó casi de inmediato. Con la llegada de innovaciones como Pix, la validación por biometría facial y la atención vía chat 24/7, las transacciones diarias se volvieron 100% digitales. 

Pero, siendo así…

¿Por qué el cliente todavía busca sucursales bancarias físicas?

Si la tecnología resolvió la burocracia del día a día, ¿por qué las sucursales bancarias no cerraron todas sus puertas? La respuesta está en la complejidad de las decisiones y en la naturaleza de las relaciones humanas.

Cuando la decisión implica un alto grado de incertidumbre, un elevado valor monetario o momentos de crisis, la pantalla del smartphone muchas veces no es suficiente. Contratar un crédito hipotecario a 30 años, estructurar inversiones de alto valor, renegociar una deuda crítica o resolver un problema grave de fraude exigen el factor humano. 

La empatía, el contacto cara a cara y la sensación de seguridad de ser escuchado por un especialista brindan un confort psicológico que ningún algoritmo es capaz de reproducir plenamente.

Además de la cuestión emocional y consultiva, existe un punto crucial de responsabilidad social y perfil demográfico. Sectores significativos de la población todavía enfrentan barreras de alfabetización digital, falta de acceso a conexiones de alta velocidad o limitaciones de usabilidad en smartphones. Para estos clientes, la sucursal física no es un lujo, sino el único punto de acceso garantizado a la ciudadanía financiera.

Por lo tanto, la sucursal no está muriendo a causa de lo digital; simplemente está dejando de ser un espacio operativo para convertirse en un hub de relación, asesoría y apoyo.

¿Qué es, en la práctica, el banco phygital?

Una experiencia verdaderamente Phygital permite que el cliente inicie la atención desde la aplicación y la finalice de forma presencial, o haga el camino inverso, sin necesidad de repetir información.

Por ejemplo, el cliente puede iniciar una simulación de financiamiento desde la app, enviar sus documentos y, al llegar a la sucursal, el especialista ya tendrá acceso al historial de esa interacción. Del mismo modo, una conversación iniciada de forma presencial puede continuar posteriormente en la aplicación, manteniendo la información y el contexto de la atención.

Otro camino es combinar el autoservicio digital con la posibilidad de soporte especializado dentro de la propia sucursal. El cliente puede utilizar terminales o pantallas interactivas para realizar determinadas operaciones, recibir orientación de inteligencia artificial o, cuando sea necesario, ser conectado con un especialista por videollamada.

Esta combinación permite preservar la practicidad de lo digital sin eliminar el factor humano. El cliente tiene autonomía para resolver cuestiones simples, pero puede acceder rápidamente a un profesional cuando la situación requiera una orientación más personalizada.

Así, la sucursal deja de ser solo un punto de atención y pasa a funcionar como un puente entre la tecnología y la relación humana, ofreciendo distintos niveles de autonomía y soporte dentro de un mismo recorrido.

AW: uniendo lo mejor de los dos mundos 

Combinando diseño de experiencias, tecnología, contenido y estrategia, Alice Wonders crea recorridos que acercan el universo digital al físico, no como canales independientes, sino como partes de una misma experiencia.

Ya sea mediante entornos interactivos, experiencias inmersivas, recorridos personalizados o soluciones que conectan el espacio físico con los canales digitales, la propuesta es crear experiencias Phygital que reduzcan fricciones, estimulen la relación y pongan al cliente en el centro del recorrido.

Más que llevar tecnología al interior de la sucursal, se trata de repensar el papel del espacio físico en la relación entre marcas y personas. Alice Wonders transforma la tecnología en experiencia y los espacios físicos en puntos de conexión entre marcas, personas y posibilidades.

¿Quieres saber cómo transformar sucursales bancarias y otros espacios físicos en hubs de experiencias para el consumidor? Haz clic aquí y ponte en contacto con nosotros! 

Inscreva-se em nossa Newsletter

Receba no seu email todas as novidades do nosso blog sobre tecnologia e varejo, além de ficar por dentro do novos projetos Alice Wonders.

Gracias por suscribirse.

Algo salió mal.

Previous ArticleNext Article

El briefing que mata una buena experiencia 0 92

Briefing estratégico para desenvolvimento de experiências de marca

“Necesitamos una campaña”; “Hagamos un evento”; “Necesitamos una activación”; “¿Qué tal si creamos una aplicación?”. Casi todos estos pedidos tienen un primer paso en común: el briefing.

En el día a día del marketing, frases como estas suelen aparecer como punto de partida de nuevos proyectos. El problema es que, muchas veces, no presentan el desafío. Ya presentan la respuesta.

Y cuando la solución llega antes que el problema, la creatividad arranca con menos espacio para explorar.

Esto no significa que una campaña, un evento o una activación sean malas opciones. La cuestión es entender si son, de hecho, la mejor respuesta para aquello que la empresa necesita transformar. Al fin y al cabo, es posible ejecutar a la perfección una solución y, aun así, resolver el problema equivocado.

Antes del “qué hacer”, viene el “por qué”

Un briefing eficaz no debería empezar por el entregable. Debería empezar por el contexto.

  • ¿Qué está pasando?;
  • ¿Por qué es importante para el negocio?; 
  • ¿A quién impacta?;
  • ¿Qué está viviendo esa persona?;
  • ¿Hay algún comportamiento o percepción que necesite cambiar?;
  • ¿Qué se ha intentado ya?;
  • ¿Y qué es lo que todavía no sabemos sobre este desafío?

Estas preguntas ayudan a convertir un pedido en una oportunidad de investigación.

“Necesitamos crear una activación para aumentar el flujo en la tienda”, por ejemplo, ya determina una parte importante del camino. Pero entender que hay un flujo relevante de personas que recorren el espacio sin interactuar con determinada categoría abre una discusión mucho más interesante: ¿cómo podemos hacer que ese recorrido sea más relevante?

La activación puede seguir siendo la respuesta. Pero ahora es una posibilidad entre varias, y no una decisión tomada antes de comprender el problema.

Un buen briefing abre posibilidades

Hay una diferencia importante entre dar dirección y determinar la solución. Un buen briefing debe ser claro sobre el desafío, el público, los objetivos, el contexto y las restricciones. Al mismo tiempo, debe dejar espacio para que el equipo cuestione premisas y explore distintos caminos.

Es precisamente esa combinación la que puede hacer que el proceso creativo sea más potente.

Cuando el briefing dice “haz X para lograr Y”, la discusión tiende a centrarse en cómo hacer X de la mejor manera posible. Cuando plantea “necesitamos lograr Y porque estamos ante este escenario”, la pregunta cambia a “¿cuál es la mejor manera de llegar ahí?”.

Parece una diferencia pequeña, pero puede cambiar por completo el resultado.

La solución puede estar en una experiencia física, en contenido, tecnología, servicio, comunicación, ambiente, recorrido o en una combinación de distintas posibilidades. El formato deja de ser el punto de partida y pasa a ser consecuencia de la estrategia.

¿Y dónde entra la experiencia?

En quien está del otro lado.

Una buena experiencia no nace solo de aquello que la marca quiere comunicar u ofrecer. Necesita considerar el contexto de quien la va a vivir. ¿Qué espera esa persona? ¿Qué puede generar fricción? ¿Qué es relevante en ese momento? ¿Cuál es el papel de la marca en ese recorrido?

Cuando estas preguntas entran en el briefing, el proyecto deja de tratarse solo de un entregable y pasa a tratarse de una transformación.

Esta mirada también ayuda a evitar uno de los errores más comunes en los proyectos de experiencia: crear algo interesante para la empresa, pero poco relevante para las personas.

Una idea puede ser bonita, innovadora y técnicamente impecable. Pero, si no responde a una necesidad real o no tiene sentido dentro de ese contexto, difícilmente será una buena experiencia.

El briefing no tiene que traer la idea lista

Quizás este sea el principal cambio de perspectiva: el briefing no existe para decir exactamente qué se debe crear. Existe para generar las condiciones para que surja la mejor idea.

Esto significa invertir más tiempo en entender el problema antes de correr hacia la solución. Significa cuestionar pedidos, investigar comportamientos, reconocer restricciones y dejar espacio para posibilidades que todavía no estaban en el radar.

Al final, cuanta más claridad hay sobre el problema, más libertad hay para pensar en la solución.

Con esta mirada, Alice Wonders transforma desafíos de negocio en experiencias. Uniendo estrategia, creatividad y una visión centrada en las personas, ayudamos a las marcas a salir de la lógica de la solución prefabricada y a encontrar caminos más relevantes para aquello que realmente necesita transformarse.

Porque una buena experiencia puede empezar con una idea. Pero una experiencia relevante empieza con una buena pregunta.

¿Quieres descubrir nuevas posibilidades para un desafío de tu marca? Habla con Alice Wonders.

Inscreva-se em nossa Newsletter

Receba no seu email todas as novidades do nosso blog sobre tecnologia e varejo, além de ficar por dentro do novos projetos Alice Wonders.

Gracias por suscribirse.

Algo salió mal.

En la era de la IA, ¿qué todavía necesita ser humano? 0 94

Experiência imersiva que representa a conexão entre inteligência artificial e fator humano.

¿Sabes cuando conversas con un chatbot de IA, recibes exactamente la información que necesitabas, pero aun así sientes que faltó algo? ¿O cuando una imagen creada por inteligencia artificial es técnicamente perfecta, pero no provoca ninguna emoción?

Estos ejemplos muestran uno de los grandes desafíos de la era de la IA: cuanta más tecnología tenemos disponible, más valor ganan las características que siguen siendo esencialmente humanas.

La inteligencia artificial ya escribe, crea imágenes, analiza datos, personaliza contenidos y automatiza procesos. Pero, ante tantas posibilidades, surge una pregunta: si la tecnología logra hacer cada vez más por nosotros, ¿qué es lo que todavía necesita ser hecho por personas?

Pensando en este contexto, hoy abordaremos qué es lo que, incluso en la era de la IA, todavía necesita ser humano y cómo lograrlo sin competir con la tecnología, sino usándola como aliada del negocio. ¡Buena lectura!

La IA cambió las reglas del juego

Para empezar, necesitamos entender que la inteligencia artificial trajo velocidad, escala y eficiencia a empresas de prácticamente todos los sectores. Hoy, las marcas pueden analizar comportamientos, personalizar recorridos, generar contenidos y automatizar interacciones en pocos segundos.

El problema es que, cuando las mismas herramientas están disponibles para todos, la tecnología deja de ser un diferencial por sí sola. Si cualquier marca puede utilizar IA para personalizar una comunicación, generar una imagen o automatizar la atención al cliente, ¿qué hará que una de ellas sea recordada?

Ahí es donde entra el factor humano. La IA puede identificar patrones, pero interpretar contextos es otra historia. Puede reconocer emociones, pero no vivirlas. Puede generar posibilidades, pero no decidir por sí sola cuál de ellas realmente tiene sentido para una marca. Puede personalizar una interacción, pero no necesariamente crear una conexión.

Al final, las experiencias memorables se construyen con algo que va más allá de la tecnología: sentimiento, significado e identificación.

¿Qué todavía necesita ser humano?

Ahora que entendemos cómo opera la IA y en qué puede apoyar a un negocio, queda la pregunta: ¿qué todavía necesita ser humano? Por eso, seleccionamos a continuación algunos ámbitos en los que la IA no puede desempeñarse tan bien como un ser humano. Descúbrelos:  

  • Sentir: una IA puede identificar que determinada experiencia tiene potencial para emocionar. Pero es la persona quien siente sorpresa, nostalgia, pertenencia o fascinación. Y son esas emociones las que transforman una interacción en un recuerdo;
  • Interpretar: los datos muestran lo que las personas hacen. Pero entender por qué lo hacen exige contexto, bagaje y sensibilidad;
  • Crear significado: la inteligencia artificial puede generar miles de ideas. Pero una experiencia no se vuelve relevante solo porque es nueva. Necesita tener propósito, dialogar con la marca y tener sentido para quien está viviendo ese momento.
  • Crear conexiones: un detalle inesperado, una atención que demuestra cuidado o una experiencia que parece haber sido pensada especialmente para alguien pueden crear vínculos que van mucho más allá de la transacción. Y, cuanto más automatizadas se vuelven nuestras relaciones, más valor puede existir precisamente en esos momentos genuinamente humanos.

¿Y si la IA hiciera las experiencias más humanas?

¿Existe un mundo ideal en el que la tecnología y las experiencias humanas se apoyen en perfecta armonía? Bueno, en el retail físico, esta discusión cobra aún más fuerza. En lugar de utilizar la inteligencia artificial solo para automatizar procesos, las marcas pueden usarla para potenciar experiencias.

Imagina espacios que adaptan contenidos según el visitante, experiencias que personalizan recorridos en tiempo real o ambientes que responden al comportamiento de las personas.

La tecnología está presente, pero no necesita ser la protagonista. La protagonista es la persona que vive la experiencia. Por eso, la pregunta no debería ser solo “¿dónde podemos poner IA?”, sino: “¿Cómo puede la IA hacer que esta experiencia sea más relevante para quien está aquí?”

Al igual que otras tecnologías, la inteligencia artificial también tiende a volverse cada vez más accesible. El diferencial, entonces, no estará en quién usa IA, sino en quién sabe usarla con propósito. Esto significa empezar por el consumidor, entender su comportamiento, definir lo que la marca quiere provocar y, solo entonces, elegir la tecnología capaz de hacer posible esa experiencia.

Porque la IA puede ampliar las posibilidades. Pero es la mirada humana la que transforma las posibilidades en significado.

AW: tecnología para crear experiencias más humanas

En Alice Wonders, creemos que la tecnología solo tiene sentido cuando hay un propósito detrás de ella.

Por eso, unimos tecnología, creatividad y estrategia para transformar espacios físicos en experiencias que acercan a las marcas y a las personas.

¿Quieres descubrir cómo utilizar la tecnología para crear experiencias más humanas y memorables para tu marca?

Haz clic aquí y conoce el trabajo de Alice Wonders.

Inscreva-se em nossa Newsletter

Receba no seu email todas as novidades do nosso blog sobre tecnologia e varejo, além de ficar por dentro do novos projetos Alice Wonders.

Gracias por suscribirse.

Algo salió mal.

Most Popular Topics

Editor Picks

Send this to a friend